17/09/2026
Hoy volvió con nosotros. Y volvió siendo otra perrita. ❤️🩹
Está relajada, tranquila, sin dolor. Su mirada es otra. Y creo que recién hoy, al verla así, termino de sentir el alivio de haber tomado una decisión que ninguna rescatista quisiera tener que tomar.
Eran 10 cachorros.
Diez vidas que iban a llegar a un mundo en el que ya no alcanzan las manos, los hogares de tránsito, el alimento ni las familias responsables. Diez bebés que nadie podía asegurar que recibirían todo lo que necesitan. Y después venía lo más difícil: ¿íbamos a conseguir diez buenas familias? ¿O algunos terminarían creciendo y siendo condenados a vivir en un refugio?
No.
En el día de mi cumpleaños, con toda la incertidumbre, la culpa y las preguntas dando vueltas en mi cabeza, viajamos a la ciudad vecina, donde realizan un trabajo impecable con las castraciones, y tomamos la decisión.
La castramos.
Le costó despertar de la anestesia y, por seguridad, quedó internada hasta hoy. Saber que estaba cuidada y monitoreada también nos dio tranquilidad.
Creo que pocas personas entienden realmente lo que atravesamos mentalmente cuando rescatamos un animal. Las decisiones que tenemos que tomar. Las cosas que vemos. La impotencia de saber que no podemos salvarlos a todos de la manera que quisiéramos.
Y mucho menos lo que significa tomar esta decisión.
No fue fácil. No fue algo que hicimos sin pensar. Había diez cachorros y eso pesa. Claro que pesa.
Pero hoy la miro.
La veo tranquila. La veo descansar. Veo esa mirada diferente y siento que se me afloja un poco el corazón.
Porque con ella termina una historia que se repite demasiadas veces.
Ya no más bebés.
Ya no más camadas.
Ya no más dolor.
Ahora empieza otra etapa para ella. Una en la que esperamos que finalmente pueda conocer lo que significa estar segura, cuidada y querida. 🐾❤️