14/12/2021
Los diferentes ecosistemas se clasifican de forma general en:
Ecosistemas terrestres: albergan el 30% de la superficie de la Tierra y son aquellos en los que las especies de plantas y animales se desarrollan en el suelo.
Ecosistemas acuáticos: su característica principal es la presencia de agua que puede ser dulce (lagos, ríos, estanques…) o salada (océanos, mares, arrecifes…).
Ecosistemas mixtos: están compuestos tanto por la presencia de tierra como de agua. Estos entornos albergan una gran diversidad biológica por sus características. Entre los más destacados nos encontramos los manglares, las marismas o los humedales.
La importancia de proteger los sistemas
Es importante destacar la importancia de proteger los ecosistemas. Un número mayor de especies o diversidad biológica (biodiversidad) de un ecosistema le confiere mayor capacidad de recuperación ya que las especies pueden absorber y reducir los efectos que supone una alteración de la estructura total del ecosistema. Además, pueden reducir las posibilidades de un cambio a un estado diferente.
En este sentido, la ONU ha querido contribuir a la difusión de este mensaje a través de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible. El Objetivo 15 de los ODS es gestionar sosteniblemente los ecosistemas terrestres, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad. Aquí puedes ver cómo contribuye Fundación Aquae al cumplimiento de los ODS. Este objetivo se concreta en nueve metas encaminadas a detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica.
El futuro de los ecosistemas
En la actualidad, la actividad humana es uno de los factores fundamentales que está poniendo en peligro la supervivencia de nuestros ecosistemas. Los grandes vertidos industriales, la contaminación o el uso excesivo de materiales no biodegradables como el plástico, merman año tras año la capacidad de estos ecosistemas de regenerarse.
Sin embargo, también las acciones más simples de nuestro día a día pueden suponer una serie amenaza para nuestros ecosistemas. Tirar toallitas húmedas o deshacernos de medicamentos por el retrete son, por desgracia, costumbres muy extendidas en buena parte de la población. Cada objeto que tiramos por el retrete termina en nuestros ecosistemas, afectándolo con sustancias nocivas u objetos que tardan cientos de años en desaparecer.
En ese sentido, resulta fundamental que haya una colaboración de todos los gobiernos del mundo para proponer políticas que permitan frenar los efectos devastadores del cambio climático. Igualmente, es su deber contribuir a la educación y concienciación de la ciudadanía sobre estos asuntos, recordando de manera frecuente por qué sin nuestros ecosistemas, lo que conocemos como vida en la Tierra.
¿Qué puedes hacer para cuidar los ecosistemas?
Finalmente, recuerda que está en tus manos proteger el medio ambiente. Cada acción que tomas, puede contribuir a la protección o destrucción de nuestros ecosistemas.
La naturaleza nos aporta la mayor parte de los recursos que utilizamos en nuestro día a día: agua, componentes para los medicamentos que tomamos, alimentos, etc.
Reciclar, apostar por las energías renovables, combatir el tráfico ilegal de especies o no desperdiciar el agua son solo algunas de las acciones, al alcance de todos, que ayudan y contribuyen a proteger y conservar nuestro medio natural. Y es que el deterioro o desaparición de estos entornos supondría un perjuicio sobre la salud de los seres vivos que habitan en el planeta, incluido el ser humano que dejaría de disponer de los recursos suficientes para satisfacer sus necesidades vitales.
Nuestro deber y responsabilidad es devolverle el favor a la naturaleza, haciendo todo lo que esté en nuestras manos para protegerla.