17/07/2026
Una de las cosas que más escucho cuando ven a Migraña es:
“Yo quiero un Malinois así.” 🖤
“¡Qué bien portada es!”
“¿Cómo le hiciste para que se porte así si los Malinois están bien locos?”
Y la respuesta no es solamente entrenamiento.
Es entender quién es el perro que tengo enfrente.
Su comportamiento no existe a pesar de su genética, sino trabajando de la mano con ella.
Migraña no es un perro que disfruta pasar horas acostada sin hacer nada. Es un Malinois, una raza seleccionada durante generaciones para trabajar, resolver problemas y canalizar una enorme cantidad de energía e intensidad.
Por eso, para poder pedirle el nivel de obediencia, concentración y autocontrol que ven todos los días, primero me aseguro de darle una salida adecuada a lo que ella naturalmente quiere hacer.
En su caso, esa salida es el trabajo de mordida.
No porque la haga agresiva. Al contrario.
Porque le permite expresar un comportamiento que disfruta de forma estructurada, segura y bajo control.
Muchas personas quieren el resultado, pero pocas están dispuestas a satisfacer las necesidades que vienen con ese tipo de perro.
No puedes esperar tener un Malinois equilibrado si intentas convertirlo en un Golden Retriever.
El entrenamiento no consiste en apagar quién es tu perro.
Consiste en entenderlo, respetarlo y enseñarle cuándo, dónde y cómo expresar esas conductas.
Ese es el equilibrio que busco todos los días: pedirle mucho, pero también darle aquello para lo que nació.
Y cuando encuentras ese balance, el entrenamiento deja de ser una pelea y se convierte en un trabajo en equipo. 🐾
Porque los mejores perros no se crean ignorando su genética… se construyen entendiéndola.
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