20/02/2026
Bendecida sea esa persona
Una joven abrió la puerta en la madrugada y se encontró con una caja de cartón en el piso. Adentro había un gatito blanco, pequeño, mirándola con ojos brillantes y algo perdidos. Al lado, una hoja doblada, un billete y una bolsita de croquetas. Cuando la abrió, leyó esto escrito a mano: "ya no lo puedo cuidar, por favor quiéralo, se llama Nube, come 2 veces al día, perdoneme."
Sin más explicación. Solo esa disculpa al final, escrita con letra simple y que parecía temblar. La persona que abrió la puerta levantó al gatito y Nube se pegó a su pecho, cerrando los ojos como si entendiera que ahí era donde iba a quedarse.
Hay despedidas que no vienen con enojo, sino con resignación. Y aunque da tristeza pensar en quien dejó esa caja, también es verdad que esa puerta se convirtió en el inicio de algo nuevo para Nube.