02/07/2026
Enhorabuena por vuestro labor, amigos
La escena es la de un refugio en un risco de Mijas, donde 22 asnos, víctimas de palizas y enfermedades, encuentran una segunda oportunidad. La postal de su labor es la de una lucha contrarreloj: en España, el b***o, que fue un compañero inseparable del campesino, ha pasado de más de un millón de ejemplares a unos 60.000, y seis razas autóctonas están al borde de la desaparición. Esta no es una imagen de la naturaleza, sino de la compasión, un testimonio de cómo el maltrato y el abandono pueden ser combatidos por la dedicación de personas que, como Isert, convierten su vida en un santuario.
El artículo, que narra la historia de Donkey Dreamland, es una ventana a la problemática de los b***os en España y a la labor de las asociaciones que los protegen. La causa del declive del b***o fue la mecanización del campo, que dejó a estos animales sin su función tradicional, y la falta de programas de conservación. El impacto tangible es la pérdida de una especie que ha sido clave en la cultura y la economía rural. La reflexión ética, sin embargo, es más profunda: el abandono del b***o es un reflejo de nuestra desconexión con el mundo rural y con los animales que nos han servido. La esperanza realista reside en refugios como Donkey Dreamland, que no solo cuidan a los animales, sino que también educan y ofrecen terapia con b***os para niños con autismo, demostrando que estos animales aún tienen mucho que ofrecer.
La pregunta que debe resonar es: si el b***o, que ha sido tan importante en nuestra historia, está al borde de la extinción, ¿qué estamos haciendo para revertir esta situación? ¿Y cómo podemos apoyar a personas como Amaya Isert, que dan su vida por estos animales, y promover una cultura de respeto hacia todas las especies? Porque al final, Donkey Dreamland no es solo un refugio, sino un símbolo de que la compasión y la acción individual pueden marcar la diferencia, y de que cada b***o rescatado es una victoria contra la indiferencia y el olvido.