21/10/2026
✨ DESCANSAD EN PAZ, ELVIRA, PEPA y HÉRCULES ✨
Llevamos un mes arrastrando una despedida tras otra y no hemos encontrado el momento para contaros…
La primera en dejarnos fue ELVIRA, una gatita de la que nos hicimos cargo el año pasado junto a sus hermanos de una casa okupa. Todo este tiempo ha vivido en la zona de la gatera del refugio, sana, feliz, hasta que el mes pasado empezamos a ver algo que no nos gustaba y acudimos con ella a varias clínicas veterinarias para diferentes pruebas, pero nuestra niña no remontaba y los resultados, lejos de mejorar, empeoraban por día.
PEPA, nuestra grandullona. A ella la recogimos a primeros de año. Llevaban días viéndola por una urbanización, pero nadie terminaba de brindarle la ayuda que su mirada suplicaba. Su estado era desolador pese a su corta edad… masas en ambos codos y en la boca, se veía que había parido varias veces, llenita de garrapatas, su pelo y piel muy pobres y con calvas, y con una anemia brutal. Poco a poco fuimos recuperándola y pudimos someterla a la primera intervención, pero aún tenía que ser intervenida una segunda vez y aunque parece que en la operación todo salió bien, al final del día su cuerpo se apagó en la clínica.
Y nuestro abuelo HÉRCULES, nuestro chico de la sonrisa eterna. 11 años ha estado con nosotras en el refugio, desde que lo encontramos atado. Toda una vida la que hemos compartido con él. En todos estos años siempre ha tenido un lugar especial en nuestros corazones, pero no conseguimos que llegase al corazón de una familia de verdad que le diese una oportunidad… ya lo sabíamos cuando nos hicimos cargo de él, pues los mal llamados PPP son los grandes discriminados de esta sociedad. Sin embargo, para una de nuestras voluntarias Hércules siempre fue su ojito derecho y tenía claro que, en cuanto pudiese, se lo iba a llevar. La edad ya le estaba pesando y cada vez teníamos que acudir a la clínica con más frecuencia, hasta que se puso muy malito y nuestra voluntaria se lo llevó a casa. Apenas estuvo unas semanas cuando la metástasis se había expandido por los pulmones sin dejarnos más opción que la de dejarlo descansar en paz. Como hemos dicho, apenas estuvo unas semanas en un hogar de verdad, pero nos quedamos con eso, pudo aguantar e irse de este mundo conociendo esa vida que hay tras los muros del refugio, esos paseos al aire libre, esa atención y cuidados personales en un cálido hogar, esos besos de buenas noches, esa caricia al despertar… además de todos los besos y cariño que ha recibido durante todos estos años por parte de todas las voluntarias en el refugio.
Volveremos a vernos pequeños 💫