21/10/2026
¿Y si una dieta que parece sentarle bien a tu perro no le está funcionando tan bien como crees?
Esta semana, en nuestro caso clínico, os presentamos a Rayo, nuestro CEO, con múltiples intolerancias alimentarias.
Encontrar una alimentación adecuada para él no era nada sencillo, así que decidimos probar con una dieta cocinada.
Al principio, todo parecía ir bien. Sin embargo, las analíticas de control que realizamos a los tres y seis meses revelaron algo preocupante: sus enzimas hepáticas se habían disparado.
Ante estos resultados, decidimos cambiar su alimentación por una dieta hipoalergénica adaptada a sus necesidades. Y las siguientes analíticas mostraron una clara mejoría de sus parámetros hepáticos.
¿Significa esto que las dietas cocinadas son malas? En absoluto.
El caso de Rayo ocurrió hace tiempo y, desde entonces, este tipo de alimentación ha evolucionado muchísimo. Existen dietas cocinadas de calidad, nutricionalmente equilibradas y perfectamente válidas para muchos animales.
Pero su caso nos recuerda algo fundamental: que una dieta le guste a nuestro perro o que aparentemente le siente bien no garantiza que sea la más adecuada para su organismo.
Por eso, cuando optamos por una alimentación cocinada, especialmente en pacientes con necesidades particulares, recomendamos realizar controles veterinarios y analíticas antes de comenzar, durante su seguimiento y después de introducir cambios importantes.
Porque no solo importa lo que comen, sino también cómo responde su organismo.
La mejor alimentación es la que se adapta a cada paciente, cubre sus necesidades nutricionales y cuida su salud.
¿Tu perro o gato sigue una dieta cocinada? ¿Le haces controles analíticos periódicos?
Te leemos en comentarios.
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