30/06/2026
¡Basta de explotar a los héroes caninos!
Dios no creó a estos nobles seres para que fueran usados hasta el agotamiento, abandonados cuando ya no pueden rendir o llevados a la muerte por la ambición, el ego o la falta de empatía de algunos guías. Un perro rescatista no es una herramienta; es una vida que siente, ama y confía ciegamente en quien lo conduce.
Quien no es capaz de proteger a su compañero canino no merece llamarse guía. El verdadero valor no está en las medallas ni en el reconocimiento, sino en el amor, el respeto y el cuidado hacia estos héroes de cuatro patas.
Alzar la voz por ellos es un deber. Ellos nos salvan sin pedir nada a cambio; nosotros no podemos guardar silencio cuando sufren.